De Jueves 24 a lunes 28 de marzo 2016, catalanes de Francia y de
Barcelona y vascos de España se
encontraban en la luz de Pascua para compartir la alegría de concretizar su
servicio a la transformación positiva del mundo. En escuchar al Espíritu de la Verdad
en cada uno, la convivencia se ha vivido como una sanación, liberación y
resurrección mutua en una nueva vida de abundancia, paz y alegría a través de
relaciones más justas con uno mismo, el otro y el medio ambiente como propuesto
por la voluntad del plan divino de la evolución de la humanidad.
El encargado del Castillo de Caladroy, Serge y su esposa Valery, nos acogían y guiaban para
visitar el castillo, su capilla del sagrado corazón, la exposición de los
vestidos de novia y la degustación de sus buenos vinos. Al final, los estatutos de los
osos delante el castillo nos confirmaban y recordaban su vocación a volver un
centro mundial para la ciencia y el sentido de síntesis según el plan de dicha
evolución. Después, hemos tomado un picnic en el jardín Palmille, alrededor del árbol acuario florecido, disfrutando del
armonía sutil del lugar.
El sábado nos montamos en Saint Thomas les bains para aprovechar sus
aguas termales. El día de Pascua hemos
sido testigos (algunas participaron) de las canciones y de la misa de las Regina a Ille
sur Têt. Por último, al mediodía de lunes, dedicamos Forca Réal: montaña de
la fraternidad universal. Energizábamos la montaña evocando a la unión de los
continentes a través de piedras puestas cerca de la roca que lleva la Cruz en
medio de los dos picos (simbolizando los polos de
la vida espiritual y material) que forman el conjunto de Forca Réal. En el paso entre las rocas
también se encontró en una roca diferentes imágenes, entre otras de la Virgen.
Fuimos todos testigos de cómo el tiempo se adaptaba para que podamos consagrar
Forca Réal, incluso para tomar el picnic
allí, uno de los lugares lo más ventoso de Francia. Era como la tierra y el
cielo nos escucharon mientras que las asfódelos blancas subían sus flores blancas
puras hacia al cielo como para anunciar la liberación de los muertos en la luz
de la resurrección de Pascua.
Sentimos la multiplicación de la fuerza de la luz
generada entre nosotros (34
personas, número que simboliza el poder de las realizaciones del ser humano) para difundirse
y penetrar en la situación crítica del
mundo, especialmente de Europa. Asemeja a un dragón escupiendo el fuego del disturbio,
causando temor y pánico y finalmente destrucción tragando todo lo que es
inconsciente, ciego y débil. Habíamos
comenzado por
forjar la espada de la solidaridad y el despertar de la ciencia (o por saber) y la conciencia colectiva para vencerlo. Es invencible ya que esta manejada por la fuerza del "Espíritu de Verdad”.
Crea un orden más coherente en la vida por la unión de la belleza (tal una
hermosa mujer) de sus fuerzas positivas de armonía.
Aquí cómo hemos anclado el fundamento de la
energía central del triángulo Madrid-Roma-París. Era el anclaje del viento
liberador que unirá por la Marcha Mundial de Solidaridad las fuerzas de la
nueva luz que aparece actualmente por todas partes en el mundo. Nos llevara a
la revelación de una nueva visión global y dinámica de nuestra vida sobre la
tierra, capaz a solucionar los problemas que pesan sobre su supervivencia.

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