Los antiguos sabían que cada cosa está vinculada al universo
por una clase de vehículo de luz, o Merkabah (luz de cuerpo y de espíritu o de
esencia), que permite la transferencia entre las distintas dimensiones según su
nivel de conciencia. Este vehículo está vinculado al funcionamiento, la
vibración y la radiación del conjunto de los centros de energía que componen
los elementos de la creación. Gracias a este vehículo el mundo creado no puede
sino seguir el objetivo de su plan de la evolución sino puede también hacer su ascensión
en el Espíritu Uno de la creación según la conciencia alcanzada.