El domingo
por la mañana comenzamos en la plaza de la Concorde con un sol radiante, al fin de las
Tuileries, continuando la línea del día antes, llamada línea histórica de Paris.
Su curiosidad es de ofrecer en los dos sentidos una perspectiva grandiosa desde
el Louvre, vía les Tuileries, el obelisco de la plaza de la Concordia, les
Champs Elisées, l’Arc de Triomphe hacía
en el fundo el barrio moderna de la Défense (primer barrio europeo de negocios) con sus rascacielos y su
arco cuadrado de la Défense, llamado Gran Arco de la Fraternidad. Ya no
sabíamos que Paris tenía esta señal del plan balizado. A visitar una próxima
vez. Entretiempo este día se prometía como un día de luz intensa.
La plaza de la Concorde con el obelisco de Louxor (el
sonido evoca la luz de hilo de oro o de la alquimia entre espíritu-materia) forma el centro de una cruz de esta línea histórica con la linea Parlamiento-la Magdalena. Como en Roma con sus obeliscos, seguimos en la línea
histórica de las iniciaciones del ser humano. Pero esta vez, haciendo la síntesis de las experiencias de esta etapa, se revelaba a
nuestra maravilla una conexión cósmica.








